cura para lo inconfesable – Regina Salcedo

a la señora le parece que la cura podría hallarse en una imitación aproximada.
por supuesto: prohibidos los espejos; dentro y fuera.
nada de detenerse
a quebrarle la cáscara a tan precaria nuez.

si le fuera posible,
buscaría financiación pidiendo un crédito
o por medio de un crowdfunding  fraudulento.

si de algo está segura
es de que el universo no va a proporcionarle patrocinio
ni a honrarle con la vista de todas sus peonzas
centrifugando unísonas.

por el contrario, teme
que su único aporte consista en unas risas enlatadas
cuando ella se resbale en una roca,
cuando pase los tres primeros días
magullada en urgencias.

así que de momento, para siempre,
se conforma tejiendo tiritas discursivas,
escribiendo secretos en recibos
que introduce en toperas y otros huecos.

y luego, cada noche,
se acuesta unos minutos más temprano,
la huida, cada noche,
un poco más temprano.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.