en aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos
no he visto nada tan hermoso después de las estrellas
como un semáforo
la llama roja congelando las sandalias
la llama amarilla precaviendo el semáforo del ojo
la llama verde poniendo en marcha el bosque de los báculos
para el diluvio de las máquinas
repetid en cada esquina el arcoíris
y no emprendáis camino
sin alzar el candelabro de las tres pupilas.