¡Qué hermana, tú, la piedra
sin perfil, ya redonda,
suavizada del tiempo y de la lluvia,
sobre el verdín de la calleja triste!
¡Qué hermana, tú, de la pasión callada,
tirada por inútil
en medio de mi vida!
¡Qué hermana, tú, la piedra
sin perfil, ya redonda,
suavizada del tiempo y de la lluvia,
sobre el verdín de la calleja triste!
¡Qué hermana, tú, de la pasión callada,
tirada por inútil
en medio de mi vida!