Si a veces nos asalta la evidencia de Dios, tras una nube, en una rosa, en unos ojos de honda y misteriosa mirada... Si, de pronto, en rauda ciencia,
rozamos cierto a Dios en la inocencia de un río, en su corriente rumorosa... Si a veces Dios a mano está en la cosa más fugitiva, y leve, y su presencia
da belleza divina a un agua triste, a un resplandor final en el poniente, a un vago viento que en la tarde insiste...
Si a veces tan cercano a Dios se siente. Si a veces —rosa, río, luz— existe tan ciegamente Dios. Si el mundo miente..