Después
De todo
Todas
Han sido
El Amor
De
Mi
Vida
Archivo de la categoría: Poesía Mexicana
Viudo infinito – Efraín Huerta
De la melancolía
De Sophia y de Brigitte
De Jacqueline y Soraya
De Marie Laforet
De Ira de Fürstenberg
De mi acelerada mujer
Viudo del alba
De la también
Infinita miseria
De ti
De ustedes
De mí mismo
Y de la Poesía
Claro está
No es que muera de amor, muero de ti – Jaime Sabines
No es que muera de amor, muero de ti
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto , interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
Inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.
Bon Voyage – Efraín Huerta
Lo escrito
Escrito
Está
Y al que
No le gustare
Que por un tubo
Se regrese
A la fuente
De gracia
De donde
Procedía
Juramento – Efraín Huerta
Juro
Que
Viviré
Hasta
Mediados
Del 70
Para
Poder
Beberme
A gusto
La
Copa
Del mundo
Piedra – José Emilio Pacheco
Lo que dice la piedra
sólo la noche puede descifrarlo
Nos mira con su cuerpo todo de ojos
Con su inmovilidad nos desafía
Sabe implacablemente ser permanencia
Ella es el mundo que otros desgarramos
Javier Heraud – Efraín Huerta
A sus padres, en Perú
Come y bebe conmigo.
Con mi mujer, mis hijos
Y mis amigos.
Mira hacia dos palomas:
Es la paloma azul.
La paloma amarilla.
Sus manos son los ríos
Que van a dar
Irremediablemente
Al mar de su agonía.
El río se llamaba
(también murió)
El río Madre de dios.
Pienso que a todos los poetas,
A la hora señalada,
también habrán de darnos
En la madre
—aunque sea la de Dios.
Jaime Sabines – Efraín Huerta
Jaime ya no puede con la Muerte:
La de su padre el Mayor,
La de Doña Luz
(«Me ha dejado triste,
tirado todo el día sobre mis sueños»)
Y ahora los veintidós años muertos
De Jaimito
Jaime ya no puede con la Muerte
Ahora Jaime-Tigre-Poeta
Debe poder hasta la muerte con la Vida
Francisco I – Efraín Huerta
Paráfrasis
Todo
Se ha
Jodido
Menos
El amor
Horrible muerte – Efraín Huerta
Bestia peluda
La Misantropía
Me dio
De puntapiés
En la
Entrepierna
Morí
Confortado
Con todos
Los auxilios
Espirisexuales