Archivo de la categoría: Premio Nobel

Esclava mía – Pablo Neruda

Esclava mía, témeme. Ámame. Esclava mía!
Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo,
y en él despunta mi alma como una estrella fría.
Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos.
Mi propio latigazo cae sobre mi vida.
Eres lo que está dentro de mí y está lejano.
Huyendo como un coro de nieblas perseguidas.
Junto a mí, pero dónde? Lejos, lo que está lejos.
Y lo que estando lejos bajo mis pies camina.
El eco de la voz más allá del silencio.
Y lo que en mi alma crece como el musgo en las ruinas.

Un sueño – Herman Hesse

Salones que cruzamos con timidez,
un centenar de rostros que desconocemos…
Con lentitud, una tras otra,
las luces palidecen.

Allí cuando su brillo se hace gris
cuando se ciega con el atardecer,
un rostro me parece familiar,
la memoria del amor encuentra
conocidos los rostros
que antes fueron extraños.

Oigo nombres de padres,
hermanos, camaradas,
así como de héroes, de mujeres, poetas
que yo reverencié cuando muchacho.
Pero ninguno de ellos
me concede siquiera una mirada.

Como las llamas de una vela
se desvanecen en la nada
dejan en el entristecido corazón
sonidos de poemas olvidados,
oscuridad, lamentos
en torno de los días ya encauzados
en leyenda y en sueño
de una luz disfrutada alguna vez.

Color de lluvia y de hierro – Salvatore Quasimodo

Decías: muerte silencio soledad;
como amor, vida. Palabras
de nuestras provisorias imágenes.
Y el viento se ha alzado leve cada mañana
y el tiempo color de lluvia y de hierro
ha pasado sobre las piedras,
sobre nuestro cerrado zumbido de malditos.
La verdad todavía está lejos.
Y dime, hombre quebrantado en la cruz,
y tú, el de las manos hinchadas de sangre,
¿qué le contestaré a los que preguntan?
Ahora, ahora: antes de que más silencio
entre en los ojos, antes de que más viento
se alce y más herrumbre florezca.

Noche, Noche … – Nelly Sachs

Noche, noche,
tú que no estallas en pedazos,
ahora donde el tiempo con el sol viajante
del martirio
en tu manto marino lo profundo se hunde-
la luna de los muertos
el techo de tierra derribado
saca sangre en tu silencio que se coagula-

Noche, noche,
una vez tú fuiste del secreto novia
adornada de lilas de sombra-
en tu oscuro vaso centelleó
la fata morgana de los ansiosos
y el amor hubo colocado su rosa de mañana
por ti para florecer-
Una vez fuiste de las pinturas del sueño
espejo puesto y boca de oráculo-

Noche, noche,
ahora eres el cementerio
para una estrella convertida en espantoso naufragio-
sin habla se hunde el tiempo por debajo de ti
con sus signos:
¡La piedra que se precipita
y la bandera del humo!

Viento – Octavio Paz

Cantan las hojas,
bailan las peras en el peral;
gira la rosa,
rosa del viento, no del rosal.
Nubes y nubes
flotan dormidas, algas del aire;
todo el espacio
gira con ellas, fuerza de nadie.

Todo es espacio;
vibra la vara de la amapola
y una desnuda
vuela en el viento lomo de ola.

Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaje.

Malahierba – Louise Elisabeth Glück

Algo
llega al mundo sin ser bienvenido
y llama al desorden, al desorden.

Si tanto me odias
no te molestes en buscar
un nombre para mí: ¿necesitas
acaso un desdoro más
en tu lenguaje, otra
manera de culpar
a la tribu por todo?

Ambos lo sabemos,
si adoras a un dios, necesitas
sólo un enemigo.

Yo no soy el enemigo.
Sólo soy una treta para ignorar
lo que ves que sucede
aquí mismo en esta cama,
un pequeño paradigma
del fracaso. Una de tus preciosas flores
muere aquí casi a diario
y no podrás descansar
hasta enfrentarte a la causa, es decir,
a todo lo que queda,
a todo aquello que es más fuerte
que tu pasión personal.

No estaba escrito
permanecer para siempre en este mundo.
Pero por qué admitirlo, si puedes seguir
haciendo lo de siempre,
lamentándote y culpando,
las dos cosas a la vez.

No necesito que me alabes
para sobrevivir. Llegué aquí primero,
antes que tú, antes
de que sembraras un jardín.
y estaré aquí cuando el sol y la luna
se hayan ido, y el mar, y el campo extenso.

Y yo conformaré el campo.

Nieve – Salvatore Quasimodo

Desciende la noche:
todavía permanecen
las queridas visiones de la tierra,
árboles, animales,
pobre gente encerrada
bajo mantos de soldado,
madres con el vientre agostado
por las lágrimas.
Y la nieve en los prados
como una luna apenas descubierta.
Oh, estos muertos. Golpead
las frentes, golpead hasta el corazón.
Que por lo menos uno
nos grite en el silencio;
en este blanco cerco de los sepulcros.

Cabellera negra – VICENTE ALEIXANDRE

¿Por qué te miro, con tus ojos oscuros,
terciopelo viviente en que mi vida lastimo?
Cabello negro, luto donde entierro mi boca,
oleaje doloroso donde mueren mis besos,
orilla en fin donde mi voz al cabo se extingue y moja
tu majestad, oh cabellera que en una almohada
derramada reinas.

En tu borde se rompen,
como en una playa oscura, mis deseos continuos.
¡Oh inundada: aún existes, sobrevives, imperas!
Toda tú victoriosa como un pico e los mares.

¿Ars Poetica? – Czeslaw Milosz

Siempre he aspirado a una forma más plena
que estuviese libre de las demandas de la poesía o de la prosa,
y que nos permitiera comprendernos sin exponer
al autor o al lector a sublimes agonías.

En la propia esencia de la poesía hay algo indecente:
una cosa de la cual ignorábamos su existencia es extraída de nuestro interior,
así que pestañeamos como si un tigre hubiera emergido de nosotros
y se postrara a la luz, azotando su cola.

Por tanto, es correcto afirmar que la poesía ha sido dictada por demonios,
aunque sea una exageración sostener que debieron ser ángeles.
Es difícil suponer de dónde proviene el orgullo de los poetas
cuando continuamente se avergüenzan de la evidencia de su fragilidad.

¿A qué hombre razonable le gustaría ser una ciudad de demonios,
que se comportasen como si estuvieran en casa y hablasen en muchas lenguas;
y quienes, no satisfechos con manipular sus labios o sus manos,
le cambiaran el destino a su propia conveniencia?

Es cierto que lo mórbido es altamente valorado hoy en día;
y quizá crean que sólo bromeo,
o que compruebo simplemente uno más de los significados
del elogiable arte ayudándome de la ironía.

Hubo una época en que sólo se leían libros de sabios
que nos ayudaban a soportar el dolor o la miseria;
esto, sin embargo, no es exactamente lo mismo
que hojear miles de obras frescas, procedentes de clínicas psiquiátricas.

Y sin embargo el mundo es diferente de lo que aparenta ser
y nosotros somos distintos de los que vemos en nuestro delirio;
por eso la gente conserva una silenciosa integridad
que le permita ganar el respeto de parientes y vecinos.

El propósito de la poesía es recordarnos
qué tan difícil es permanecer como una sola persona
pues nuestra casa está abierta, las puertas no tienen llave
e invisibles invitados entran y salen a placer.

De acuerdo: lo que estoy diciendo aquí no es poesía,
pues los poemas deben escribirse raramente y de mala gana,
bajo una coacción insoportable, y con la sola esperanza
de que los buenos espíritus y no los perversos, nos han elegido como su instrumento.

Nacimiento – Joseph Brodsky

Pasara lo que pasara alrededor
sea cual fuera el mensaje
que la ventisca se afanaba en proferir
y sin tomar en cuenta lo estrecho de su cuarto
o que no hubiera otro lugar en el mundo para ellos.

Primero: estaban juntos, segundo —antes que nada:
ya eran tres. Todo
lo que tenían y trabajaban, acumulaban, recibían
desde hoy, cual mínimo, entre los tres se repartía.

Encima de su albergue el cielo congelado se apoyaba sobre ellos
como el grande acostumbra sostenerse en los pequeños.
Y hacía brillar la estrella, que desde entonces
no tuvo a dónde ir: salvo el mirar del niño.

Con su último destello llamaba la fogata
todos dormían ahora, a ninguna la estrella se igualaba
por la habilidad en su nadir
de unir al forastero y al vecino.