Archivo de la etiqueta: poesia española

Hubo un tiempo… – Ana Rossetti

Hubo un tiempo en el que el amor era un
intruso temido y anhelado.
Un roce furtivo, premeditado, reelaborado durante
insoportables desvelos.
Una confesión perturbada y audaz, corregida mil
veces, que jamás llegaría a su destino.
Una incesante y tiránica inquietud.
Un galopar repentino del corazón ingobernable.
Un continuo batallar contra la despiadada infalibilidad
de los espejos.
Una íntima dificultad para distinguir la congoja del
júbilo.
Era un tiempo adolescente e impreciso, el tiempo del
amor sin nombre, hasta casi sin rostro, que merodeaba,
como un beso prometido, por el punto más umbrío de la
escalera.

Corrigiendo a Safo – Luis Alberto de Cuenca

Safo decía que lo más hermoso
no era un tropel ecuestre, ni una línea
de hoplitas bien armados, ni una escuadra
de navíos de guerra, ni el First Folio,
sino el objeto deseado. ¡Lástima
grande que confundiera la belleza
—permanente, objetiva — con un simple,
despreciable y efímero deseo!

A mano amada – Ángel González

A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;

allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.

Unos empuñan tu mirada verde,
                                                        otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
                                    me reclaman.

Reconozco los rostros.
                                         No hurto el cuerpo.

Cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
                                     la memoria.

Eros – Clara Janés

A Rosa Chacel

Un rostro deseado y deseante
que la plata matiza,
nubil virginidad de edad madura
en el sabio sosiego cenital del instante,
eros puro y oculto
y más que espejo
sima absorbente que genera
dos visiones en una
-de Fromm: amar al otro es previamente amarse-
y así en él me corono
de mirtos y violetas, crisantemos
manzanas, rosas y terso laurel.

Y si te quiero abierto… – Chantal Maillard

Y si te quiero abierto
como el centro imposible de un mundo transparente,
si te quiero imposible, más allá de mis brazos
o la aurora que extiende un sueño en las tinieblas,
más abierto que el viento, más leve y más amante,
será porque mañana nos quisiera infinitos,
unidos como nieve a punto de ser agua.

Y es por eso que dejo resonar la memoria,
todas esas palabras de hilo que se enredan
en tu boca o la mía.