Archivo de la etiqueta: Poesia española

Incienso – María Elvira Lacaci

Incienso.
Olor que me penetra
rasgando los sentidos.
Y huyo.
Me siento acorralada
por ese olor vivísimo.
Partículas quebradas
de una luz lejanísima
se adentran en mi alma, hoy todo sombra.

Incienso.
Un Dios,
amordazado por la Vida,
intenta liberarse. Inútilmente.

Incienso.
Acaso un día,
al aspirar tu aroma penetrante,
no huya. Arrollándolo todo.
Seguida y perseguida
por un fantasma amado:
El Dios de mi niñez. Que olía a incienso.

Nocturnalia – Joan Brossa

A Pepa

Pura contra la noche está mi mano,
Riqueza y fuerza me echaré a la espalda;
Busco la calma en lo que pensar pueda,
Donde empieza la queja trazo raya.

Suelen bastarme el hombre y su misterio,
El azufre que hiero no me daña;
Pero la suma escapa al juicio humano,
y me sacude el trueno y raya el rayo.

Pero no digo que mi error lamente:
-¡Echa raíces, olvidada tierra!
En torno de tu amor dialogando,

Cuanto retengo piérdolo con ansia:
Ni siento horror de morir como pienso
Ni pensar como muero me entristece.


  A Pepa

Pura contra la nit la meva mà,
Riquesa i força em tiraré a l’espatlla;
Busco la calma en el que puc pensar
I on recompença el plany traço una ratlla.

L’home i el seu misteri em sol bastar,
El sofre que copejo no m’espatlla;
Però la suma escapa al seny humà,
I el tro em fa trontollar i el llamp em ratlla.

Però no dic que senti el meu error:
-Omple’t d’arrels, oh terra desatesa!
Dialogant entorn del teu amor,

El que retinc, ho perdo amb avidesa:
Ni de morir com penso sento horror,
Ni de pensar com moro em ve tristesa.

Te quiero… – Luis Cernuda

Te quiero.

Te lo he dicho con el viento
jugueteando tal un animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;

te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;

te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;

te lo he dicho con las plantas,
leves caricias transparentes
que se cubren de rubor repentino;

te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,

te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta;
más allá de la vida
quiero decírtelo con la muerte,
más allá del amor
quiero decírtelo con el olvido.

Contigo – Raquel Lanseros

Porque no vive el alma entre las cosas
sino en la acción audaz de descifrarlas,
yo amo la luz hermana que alienta mis sentidos.

Mil veces he deseado averiguar quién soy.

Después de tantos nombres,
de tanta travesía hacia mi propia brújula,
podría abrazar la arena durante varios siglos.
Ver pasar el silencio y seguir abrazándola.

No está en mí la verdad, cada segundo
es un fugaz intento de atrapar lo inasible.
La verdad no está en nadie, y aún más lejos
yace de un rey que de cualquier mendigo.
Si alguien está pensando en perseguirla
no debe olvidar esto:
el fuego ha sido siempre presagio de declive
como la intensidad antesala de olvido.

Cuando mis ojos vuelvan al origen,
pido un último don.
Nada más os reclamo.
Poned en mi sepulcro las palabras.
Las que dije mil veces
y las que habría deseado decir al menos una.

Guardad en mi costado las palabras.
Las que usé para amar,
las que aprendí a lo largo del camino,
las primeras que oí de labios de mi madre.

Envolvedme entre ellas sin reparo,
no temáis por su peso.
Pero cuidad con mimo la palabra contigo.
Tratadla con respeto.
Colocadla
sobre mi corazón.
La verdad no está en nadie, pero acaso
las palabras pudieran engendrarla.

Quizá entonces aquel a quien dije contigo
y para quien contigo fue toda su costumbre,
se acostará a mi lado con ternura,
juntos en el vacío más sagrado,
cuando la eternidad toma nuestra medida,
cuando la eternidad se pronuncia contigo.

Y la vida – Francisco Pino

Y la vida, la vida es un instante
mas cual millones de mayos perdura,
cae pronto y se levanta
pronto. No es un olvido.

Quien ve amanecer ve lo bastante;
una luz, el rocío,
ese Dios que ahora calla
dentro. No es un olvido.

Un instante lo es todo si oscurece.
Quien ve oscurecer contempla como
la muerte de una rosa que no muere
nunca. No es un olvido,

es un rostro que ciego ve una flor.

Intermediario ser, anfibio alado… – Pilar Paz Pasamar

Intermediario ser, anfibio alado.
Amor hecho de raptos y de ausencia,
a otros alimentaste con tu ciencia
desposeyéndome del esperado.

Bien sé cómo eres, aunque disfrazado
cruzaras tantas veces mi dolencia,
haciéndome creer que era experiencia
de ti lo que ni apenas tu recado.

Ahora, burlada, llega el importuno
labio de quien te sabe a repetirme
tu nombre con informes y resabios.

Condenada a la espera y al ayuno
no te alzaré la voz ni habrás de oírme
porque la soledad no tiene labios.

Amanecer – Irene Sánchez Carrón

Mientras duermes te miro.

Me recuerdas
el frío de las fuentes en los labios,
el prado debajo de la espalda,
la indescifrable danza de las nubes,
el dulce sabor de diminutos dedos en la masa,
la tierra en las uñas,
los pies mojados en los charcos,
los bolsillos repletos.

Contigo junto a mí
los días recobran la suave textura de la cera
y repiten mil veces el amanecer.

Contigo junto a mí
veo pasar de largo la tristeza.

Desnuda – Juan Ramón Jiménez

Vino, primero pura,
vestida de inocencia;
y la amé como un niño.

Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes;
y la fui odiando, sin saberlo.

llegó a ser una reina,
fastuosa de tesoros…
¡Qué iracunda de yel y sin sentido!

…Mas se fue desnudando.
Y yo le sonreía.

Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.

Y se quitó la túnica,
y apareció desnuda toda…
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

Tú – Joan Brossa

Si fueras una ola, serías mi juego favorito.
Si me quisieras siempre, serías la plenitud.
Si fueras una manera de hablar, serías el diálogo.
Si lloraras inquieta, te buscaría y no te encontraría.
Si fueras una puesta de sol, serías la más bella de todas.
Si fueras un árbol, serías un cedro.
Si ostentases colores, serías blanca y roja.
Si fueras la nieve, pasarías más allá.
Si fueras una sustancia, serías el bálsamo.
Si fueras sustituida, serías la madera de una columna.
Si yo fuera un barco, te llevaría delante mismo de la proa.
Si no fueras una muchacha, serías una rosa silvestre.
Si fueras una estrella invisible, serías el mutuo amor.
Si me rodeases suavemente y te disolvieses, serías el rocío de la
noche que moja los árboles.
Si desfallecieras, serías un escudo roto.
Si fueras una flor, nunca te apagarías.
Si relampaguearas, serías talmente una piedra engastada del color
del flujo del mar.
Si te viese en cualquier lugar, te señalaría a ti.
Si fueras indiferente, serías el crepúsculo.
Si me mirases distraídamente, serías mi esperanza.
Tu presencia me parece la forma más placentera de la armonía
misma.
Si la música se llenara de ti, brotaría un acorde grave y lastimero.
Si fueras un trébol, serías la llave de la aurora.
Si fueses la suavidad, serías el peso del agua.
Si fueras la tristeza, serías los días y el tiempo.
Si fueras un deseo, serías pasión desplomada.
Si fueras la luna, serías un ala.
Si fueras un reloj, serías un círculo profundo.
Si fueras el espacio, serías su mitad y su centro.
Si no fueras una estrella favorable, serías una roca que defiende
un territorio.
Si te escondieras de mí para siempre, serías la noche circundante.
Si fueras un camino, serías la orilla del mar.
Si fueras un jardín, serías un astro de flores.
Si fueras un paisaje, serías un bosque que respira.
Si fueras un anillo, serías eternamente irrompible.
Si fueras sombra densa, serías un camino entre los astros diáfanos.
Si fueras una tarde, serías un día.
Si fueras un año, serías un siglo.
Si fueras un ruido, serías el ruido de unos pasos que resuenan
oídos en secreto.
Si fueras un pedestal, serías una isla azulada.
Si el mundo fuese roto en pedazos, serías su silencio.
Si inclinaras más la frente, el corazón tintinearía claro.
Si suspiras, el tiempo que pasa se vuelve dulce.
Si te encaramas por el cielo, en la meditación te encuentro.
Si fueras una bolita, serías una sola gota de agua.
Vives en el sentido de la llama, no en el de la ceniza.
Si fueras un número, serías una cantidad inacabable.
Si mudaras de forma, serías una montaña oscura y agradable.
Si fueras el viento terral, dormirías sobre una cola de colores.
Si te conociera la lluvia, caería en el lugar que tú indicaras.
Si intentaras salvar a alguien, lo llenarías de espigas.
Si fueras una pared, te escudarían los árboles.
Si cayera la luz, serías la copa de cada día.
Cubrirías la juventud, si fueras la madrugada.
Si pasara el otoño, tú serías la primavera inminente.
Si fueras un color, serías la alegría del sol en un bancal de hierba.
Si fueras una voz, tendrías el color de un perfume.
Si fueras un perfume, tendrías la voz del color que te llevara.
Si fueras un cristal, apagarías los suspiros.
Si fueras un desierto, ondearías sin ningún límite.
Si eres una palabra, serías amarse
Si fueras un ídolo yo prepararía tu adoración en los santuarios.
Si fueras tibia claridad, te rodearías de rebaños.
Si fueras una gota de sangre, iluminarías.
Si el mundo de vida fuera todo soledad y caos, ya estarías destinada a
manifestarte.
Si el mundo fuera una brumosa caverna, en ti convergerían infinitudes.
Tu eres el más bello reflejo de la Imagen primordial
Que allende los tiempos se multiplica inexpresable.


Si eres una onada, series el meu joc favorit.
Si m’estimaves sempre, series la plenitud.
Si eres una manera de parlar, series el diàleg.
Si ploraves inquieta, et buscaria i no et trobaria.
Si eres una posta de sol, series la més bella de totes.
Si eres un arbre, series un cedre.
Si ostentaves colors, series blanca i vermella.
Si eres la neu, passaries enllà.
Si eres una substància, series el bàlsam.
Si eres substituïda, series la fusta d’una columna.
Si jo era un vaixell, et duria al bell davant de la proa.
Si no eres una noia, series una rosa boscana.
Si eres un estel invisible, series el mutu amor.
Si em circumdaves suaument i et dissolies, series el
serení de la nit que mulla els arbres.
Si defallies, series un escut romput.
Si eres una flor, mai no t’apagaries.
Si llampeguejaves, series talment una pedra encastada
del color del flux del mar.
Si et veia en qualsevol indret, t’assenyalaria a tu.
Si eres indiferent, series el crepuscle.
Si em miraves distretament, series la meva esperança.
La teva presència em sembla la forma més plaent de la
mateixa harmonia.
Si la música s’omplia de tu, brollaria un acord greu i
planyívol.
Si eres un trèvol, series la clau de l’aurora.
Si eres la suavitat, series el pes de l’aigua.
Si eres la tristesa, series els dies i el temps.
Si eres un desig, series passió desplomada.
Si eres la lluna, series una ala.
Si eres un rellotge, series un cercle profund.
Si eres l’espai, en series meitat i centre. Si no eres un estel favorable, series una roca que defensa
un territori.
Si t’amagaves de mi per sempre més, series la nit
circumdant.
Si eres un camí, series la riba del mar.
Si eres un jardí, series un astre de flors.
Si eres un paisatge, series un bosc que respira.
Si eres un anell, series irrompible per sempre més.
Si eres ombra densa, series un camí entre els astres
diàfans.
Si eres una tarda, series un dia.
Si eres un any, series un segle.
Si eres un soroll, series el soroll d’unes passes que
ressonen sentides en secret.
Si eres un pedestal, series una illa blavenca.
Si el món era romput a trossos, series el seu silenci.
Si inclinaves més el front, el cor dringaria clar.
Si sospires, el temps que passa esdevé dolç.
Si t’enfiles pel cel, en la meditació et trobo.
Si eres una boleta, series una sola gota d’aigua.
Vius en el sentit de la flama, no en el de la cendra.
Si eres un nombre, series una quantitat inacabable.
Si mudaves de forma, series una muntanya obscura i
agradable.
Si eres l’oratge, dormiries damunt una cua de colors.
Si et coneixia la pluja, cauria al lloc que tu indicaries.
Si intentaves de salvar algú, l’ompliries d’espigues.
Si eres una paret, t’escudarien els arbres.
Si queia la llum, series la copa de cada dia.
Cobriries la joventut, si eres la matinada.
Si passava la tardor, tu series la primavera imminent.
Si eres un color, series l’alegria del sol en un bancal
d’herba.
Si eres una veu, tindries el color d’un perfum.
Si eres un perfum, tindries la veu del color que et duria.
Si eres un vidre, apagaries els sospirs.
Si eres un desert, onejaries sense cap límit
Si eres una paraula, series estimarse.
Si eres un ídol, jo prepararia la teva adoració als santuaris.
Si eres tèbia claror, et voltaries de ramats.
Si eres una gota de sang, il.luminaries.
Si el món de vida era tot solitud i caos, ja estaries destinada
a manifestar-te.
Si el món era una boirosa caverna, en tu convergirien
infinituds.
Tu ets el més bell reflex de la Imatge primordial
Que enllà dels temps es multiplica inexpressable

Embriágame – Ana Rossetti

Matarte sí, matarte:
desatar una cinta jugosa por tu pecho,
que salte fresca,
su tacto más sedoso apresurando,
que yo introduciré mis dedos desflecándola,
despeinándola, tomando su color,
guardando entre mis uñas sus húmedos ribetes,
haciéndome nacer, de repente, amapolas
o hibiscos en las manos;
embebiendo, empapando en tu herida
las ropas que me cubren, una a una.
Que a través de la alforza, del pliegue
—los bordados ahogando, inundando
la calada cenefa, hundiéndose
por las duras costuras y el tan entrecortado
diseño del encaje— llegue a mí
el don impetuoso de tu amor.
Señalado contigo mi estremecido cuerpo,
con la vida que enloquecidamente
de ti sale, y mi pelo salpica,
y corona y enreda de alhelíes…
Precipíteme yo a bebérmela ávida,
a beberte.
Embriagada de ti,
irrestañable flor, muévanse en tu costado
mis labios incesantes.