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La más bella niña… – Luis de Góngora y Argote

La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola
y ayer por casar,
viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:

«Dejadme llorar
orillas del mar.

»Pues me disteis, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer,
tan largo el pesar,
y me cautivasteis
de quien hoy se va
y lleva las llaves
de mi libertad,

Dejadme llorar
orillas del mar.

»En llorar conviertan
mis ojos, de hoy más,
el sabroso oficio
del dulce mirar,
pues que no se pueden
mejor ocupar,
yéndose a la guerra
quien era mi paz,

Dejadme llorar
orillas del mar.

»No me pongáis freno
ni queráis culpar,
que lo uno es justo,
lo otro por demás.
si me queréis bien,
no me hagáis mal;
harto peor fuera
morir y callar,

Dejadme llorar
orillas del mar.

»Dulce madre mía,
¿quién no llorará,
aunque tenga el pecho
como un pedernal,
y no dará voces
viendo marchitar
los más verdes años
de mi mocedad?

Dejadme llorar
Orillas del mar.

»Váyanse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
váyanse, y no vean
tanta soledad,
después que en mi lecho
sobra la mitad.

Dejadme llorar
orillas del mar.

El futuro – Leonard Cohen

Devuélveme mi noche rota
mi habitación de espejos, mi vida secreta
Aquí se está muy solo,
no queda nadie a quien torturar.
Dame control absoluto
sobre todos los seres vivos
Y acuéstate a mi lado, nena
¡es una orden!

Dame crack y sexo anal
Coge el último árbol que queda
y métetelo en el agujero
de tu cultura.
Devuélveme el Muro de Berlín
dame a Stalin y San Pablo
He visto el futuro, hermano:
es un crimen.

Las cosas van a deslizarse en todas direcciones
No habrá nada
Nada que puedas volver a medir
La ventisca del mundo
ha cruzado el umbral
y ha volcado
la orden del alma.

Cuando me dijeron ARREPIÉNTETE
me pregunto a qué se referían

No tienes la más remota idea de mí
nunca la tendrás, nunca la tuviste
soy el pequeño judío
que escribió la Biblia.
he visto las naciones levantarse y caer
he oído sus historias, las he oído todas
pero el amor es el único motor de supervivencia.

Tu siervo aquí ha sido ordenado
decirlo fríamente, decirlo claro:
Se ha acabado, esto no va
a ninguna parte.
Y ahora que las ruedas del cielo se han parado
sientes la fusta del diablo
Prepárate para el futuro:
es un crimen.

Las cosas van a deslizarse en todas direcciones…

Fallará
el antiguo código occidental
De pronto estallará tu vida privada
Habrá fantasmas
habrá fuegos en la carretera
y el hombre blanco bailando.
Verás a tu mujer
colgando boca abajo
su vestido cubriéndole el rostro
y todos los pésimos poetuchos
aparecerán
tratando de imitar a Charlie Manson

Devuélveme el Muro de Berlín
dame a Stalin y San Pablo
dame a Cristo
o dame Hiroshima.
Destruye otro feto ya
no nos gustan los niños
He visto el futuro, nena:
es un crimen.

Las cosas van a deslizarse en todas direcciones
No habrá nada
Nada que puedas volver a medir
La ventisca del mundo
ha cruzado el umbral
y ha volcado
la orden del alma.

Cuando me dijeron ARREPIÉNTETE
me pregunto a qué se referían.

A la firmeza del amor – Francisco de Trillo y Figueroa

Al pie de una alta haya en dulce avena
el mantuano Títiro tañía,
y Amarilis no mas le respondía
el valle umbroso, que a su voz resuena.

Cuando un triste zagal, que la cadena
arrastrado de amor también había,
por el valle sus cabras conducía
al lento paso de una amarga pena.

Oyó al triste pastor y dijo: «En vano
te dan oído las frondosas ramas,
y voz la sola y taciturna selva,

pues no hay piedad en el amor tirano
para olvidar, ni aun las difuntas llamas,
aunque ya en llanto el humo se resuelva.»

Filosofía del amor – Percy Shelley

Las fuentes se unen con el río
y los ríos con el Océano.
Los vientos celestes se mezclan
por siempre con calma emoción.
Nada es singular en el mundo:
todo por una ley divina
se encuentra y funde en un espíritu.
¿Por qué no el mío con el tuyo?

Las montañas besan el Cielo,
las olas se engarzan una a otra.
¿Qué flor sería perdonada
si menospreciase a su hermano?
La luz del sol ciñe a la tierra
y la luna besa a los mares:
¿para qué esta dulce tarea
si luego tú ya no me besas?

Malahierba – Louise Elisabeth Glück

Algo
llega al mundo sin ser bienvenido
y llama al desorden, al desorden.

Si tanto me odias
no te molestes en buscar
un nombre para mí: ¿necesitas
acaso un desdoro más
en tu lenguaje, otra
manera de culpar
a la tribu por todo?

Ambos lo sabemos,
si adoras a un dios, necesitas
sólo un enemigo.

Yo no soy el enemigo.
Sólo soy una treta para ignorar
lo que ves que sucede
aquí mismo en esta cama,
un pequeño paradigma
del fracaso. Una de tus preciosas flores
muere aquí casi a diario
y no podrás descansar
hasta enfrentarte a la causa, es decir,
a todo lo que queda,
a todo aquello que es más fuerte
que tu pasión personal.

No estaba escrito
permanecer para siempre en este mundo.
Pero por qué admitirlo, si puedes seguir
haciendo lo de siempre,
lamentándote y culpando,
las dos cosas a la vez.

No necesito que me alabes
para sobrevivir. Llegué aquí primero,
antes que tú, antes
de que sembraras un jardín.
y estaré aquí cuando el sol y la luna
se hayan ido, y el mar, y el campo extenso.

Y yo conformaré el campo.

Como aquel que en soñar gusto recibe – Juan Boscán

Como aquel que en soñar gusto recibe,
su gusto procediendo de locura,
así el imaginar con su figura
vanamente su gozo en mí concibe.

Otro bien en mí, triste, no se escribe,
si no es aquel que en mi pensar procura;
de cuanto ha sido hecho en mi ventura
lo sólo imaginado es lo que vive.

Teme mi corazón de ir adelante,
viendo estar su dolor puesto en celada;
y así revuelve atrás en un instante

a contemplar su gloria ya pasada.
¡Oh sombra de remedio inconstante,
ser en mí lo mejor lo que no es nada!

Esos desconocidos de los sueños – Óscar Hahn

¿Quiénes son esos visitantes
que aparecen en mis sueños
y cuyos rostros no reconozco?
El hombre que arregla
el neumático de mi automóvil
el director que va a dirigir
mi concierto de viola
o la muchacha del ascensor
a la que beso apasionadamente

Cada noche se presentan desconocidos
que quieren decirme algo
con gestos que no consigo descifrar
O quizás no quieren decirme nada
y sólo son espíritus
de personas que algún día existieron
pero que nunca conocí

O acaso prefantasmas
que mañana encarnarán en un cuerpo
y que usan el escenario de mis sueños
para ensayar su papel en el mundo

¿Qué yo mío es ese que posee su propia memoria
y no es la del hombre que está en la cama?
O quizás los desconocidos quieren decirme
dónde están enterrados mis cuerpos
de otras reencarnaciones
con qué nombre y en qué país

No lo sé. Tan sólo sé que anoche
soñé con un enorme cementerio
en el que nunca estuve
y que puse flores en una tumba

Umbral – Susana March

Cándidamente azul. Aún no he nacido.
Ciñe el aire mis muslos. Soy de aire.
El mar me sabe. Sal, vela y espuma.
dibujan mi contorno en el paisaje.

Me traspasa la luz. No me conozco.
Soy apenas un soplo de la tarde.
El sexo yace en paz, el alma duerme,
no tengo voz y Dios está distante.

Navego por los cielos castamente
con las alas al viento como un ángel.
Pequeña llama, apenas un chispazo.
mi corazón no existe, pero arde.

Enseña la madre a la novia… – Anónimo

Enseña la madre a la novia
cómo se lo tiene de hacer,
alzando las piernas arriba,
y con el culo cerner.

─ Si el novio quisiere luego
con vos, hija, retozar,
es menester rehusar
por meterle más en juego,
y no aguardar mucho ruego
sino, pues se ha de hacer,
alzar las piernas arriba,
y con el culo cerner.

Porfía con él un poco,
haciendo de la enojada,
y dile: «Quítate, loco,
que ya me tienes cansada».
Y si no aprovecha nada,
ni te puedes defender,
alzar las piernas arriba,
y con el culo cerner.

Y esto del porfiar
ha de ser medio burlando,
y dejarte retozar
y besar de cuando en cuando;
y si se fuere alegrando
y te lo quisiere hacer,
alzar las piernas arriba,
y con el culo cerner.

A la gatesca, es verdad
que se gana dos pulgadas,
hija mía, mas mirad
que no conviene a las casadas,
sino estarse bien echadas
y hoder bien a placer,
alzando las piernas arriba,
y con el culo cerner.

Y mejor para hoderte
es el canto de la cama,
y postura de más suerte,
y de más plática dama;
y que mujeres de fama
lo acostumbran hacer,
alzando las piernas arriba,
y con el culo cerner.

Una regla te se acuerde:
nunca hacértelo arrimada,
porque sin lo que se pierde,
te hallarás dello cansada,
la espuma vaciada
al tiempo del remeter,
alzando las piernas arriba,
y con el culo cerner.

También es cosa gustosa,
cuando te vistes de fiesta
y estás más fresca y hermosa,
cabalgarte por la siesta;
y es más gusto ir compuesta
para quien te ha de hoder,
alzando las piernas arriba,
y con el culo cerner.

También el pajaichuelo
dicen ser cosa muy loada,
mas yo mucho me muelo
destar tanto encaramada;
muy bien me lo hago echada
y recibo mayor placer,
alzando las piernas arriba,
y con el culo cerner.

Hija mía, ten [bien] cuenta
con las reglas que te he dado,
y no te muestres asenta
delante de tu velado,
sino ten mucho cuidado
de hartarte bien de hoder,
alzando las piernas arriba,
y con el culo cerner.