Era apacible el día
Y templado el ambiente,
Y llovía, llovía
Callada y mansamente;
Y mientras silenciosa
Lloraba y yo gemía,
Mi niño, tierna rosa
Durmiendo se moría.
Al huir de este mundo, ¡qué sosiego en su frente!
Al verle yo alejarse, ¡qué borrasca en la mía!
Tierra sobre el cadáver insepulto
Antes que empiece a corromperse... ¡tierra!
Ya el hoyo se ha cubierto, sosegaos,
Bien pronto en los terrones removidos
Verde y pujante crecerá la yerba.
¿Qué andáis buscando en torno de las tumbas,
Torvo el mirar, nublado el pensamiento?
¡No os ocupéis de lo que al polvo vuelve!...
Jamás el que descansa en el sepulcro
Ha de tornar a amaros ni a ofenderos
¡Jamás! ¿Es verdad que todo
Para siempre acabó ya?
No, no puede acabar lo que es eterno,
Ni puede tener fin la inmensidad.
Tú te fuiste por siempre; mas mi alma
Te espera aún con amoroso afán,
Y vendrá o iré yo, bien de mi vida,
Allí donde nos hemos de encontrar.
Algo ha quedado tuyo en mis entrañas
Que no morirá jamás,
Y que Dios, porque es justo y porque es bueno,
A desunir ya nunca volverá.
En el cielo, en la tierra, en lo insondable
Yo te hallaré y me hallarás.
No, no puede acabar lo que es eterno,
Ni puede tener fin la inmensidad.
Mas... es verdad, ha partido
Para nunca más tornar.
Nada hay eterno para el hombre, huésped
De un día en este mundo terrenal,
En donde nace, vive y al fin muere
Cual todo nace, vive y muere acá.
Las palabras – Octavio Paz
Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.
Carencias – Pilar Adón
Aquella lamparilla encendida me indica que las excursiones son posibles,
que el día sigue existiendo. Que nada ha destruido mi hogar
y que volver a casa sigue siendo una opción.
Creer. Creer en los brazos abiertos y en una palabra.
La noche tranquila que sucederá a un día de no tristeza.
Creer en el ángel perpetuo que cuida de mí.
Olvidar, de una vez, el irredento desasosiego que me acoge
y se burla de toda mi voluntad.
NO QUIERO QUE LA PASIÓN… – NATALIA LITVINOVA
NO QUIERO QUE LA PASIÓN
se transforme en una jaula
le dije al Toro
porque la bestia se queda
y yo paso entre los barrotes
Con su pelo un poco largo… – Carmen Jodra Davó
Con su pelo un poco largo,
con sus largas piernas rubias,
se acurruca en el asiento
del metro: adopta una pose
soñadora.
Pensarías: Es un niño.
No es un niño y no es un hombre.
Todavía es esto otro,
volátil. Que nos permita
mirarlo mientras es esto.
Cuando levanto los ojos
ya no está. ¿Cuándo se ha ido?
No lo hemos visto irse.
escucho los ladridos, distintamente… – Vanesa Pérez-Sauquillo
escucho los ladridos, distintamente,
pero nada sé de ese perro que arde
ni del dibujo de su huella por la tierra abrasada.
Reconozco a los que lo han mirado
frente a frente. Escucho sus historias.
He pasado varias veces la mano
ante sus ojos blancos desde entonces
y he sentido una llama calentarme los dedos.
Pero yo solo escucho los ladridos.
Incluso cuando salen de mi boca.
Nada sé de poesía.
My first Love (Mi primer amor) – F. Scott Fitzgerald
All my ways she wove of light,
Wove them all alive,
Made them warm and beauty-bright...
So the shining, ambient air
Clothes the golden waters where
The pearl fishers dive.
When she wept and begged a kiss
Very close I'd hold her,
OhI know so well in this
Fine fierce joy of memory
She was very Young like me
Tho' half an aeon older.
Once she kissed me very long,
Tip-toed out the door,
Left me, took her light along,
Faded as a music fades...
Then I saw the changing shades,
Color-blind no more.
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De luz todos mis caminos ella tejió
medio vivos los tejió,
los hiló con radiante belleza y amor...
para que el vivo aire ambiente
vista las doradas aguas donde
los pescadores de perlas se sumergen.
Cuando ella lloró e imploró un beso
muy fuerte yo la abracé,
¡ay!, sé muy bien que en este
dulce y cruel gozo del recuerdo
ella era joven como yo
aunque media época más vieja.
Una vez un beso interminable me dio,
de puntillas por la puerta salió,
me dejó, con ella la luz se llevó,
igual que la música se desvaneció,
y entonces vi las sombras mutantes,
para siempre sensible al color.
Vendrá un desfiladero – Vanesa Pérez-Sauquillo
Vendrá un desfiladero.
Vendrá.
Vértigo, bruma, luz.
Y pondrá aire
donde solo había roca.
Un principio y un fin
donde solo había cuerpo
ensimismado.
Hastío – Juan José Domenchina
Hastío -pajarraco
de mis horas-. ¡Hastío!
Te ofrendo mi futuro.
A trueque de los ocios
turbios que me regalas,
mi porvenir es tuyo.
No aguzaré las ramas
de mi intelecto, grave.
No forzaré mis músculos.
¡Como un dios, a la sombra
de mis actos -en germen,
sin realidad-, desnudo!
¡Como un dios -indolencia
comprensiva-, en la cumbre
rosada de mi orgullo!
¡Como un dios, solo y triste!
¡Como un dios, triste y solo!
¡Como un dios, solo y único!
REINA DE LAS NIEVES – Vanesa Pérez-Sauquillo
A solas con mis infidelidades
miro cómo mis manos
se transforman
en ese mar de hielo
inhóspito
que temo
que temo que me toque
ancho y estéril
todo el cuerpo
miro como mis ojos ya ven la realidad
a través de esa escarcha
finalmente cumplida
y toda yo soy vidrio
de promesas en grietas
contemplando mi propia
transparencia