Archivo de la categoría: Premio Cervantes

El huésped – Juan Gelman

La ciudad inmóvil brilla bajo la luna,
alguien sin embargo ha encendido mi corazón,
arde contra el silencio de las viejas paredes.

Sólo este fuego me acompaña en la ciudad nocturna y fría,
es la ciudad a la que siempre entro por primera vez,
se calla frente a mí como un desconocido.

Alguien sin embargo me ha amado antes aquí,
sobre estas piedras nos besamos a través de la noche,
alguien también tembló por mí bajo las madrugadas de ceniza.

La impiadosa ciudad nunca da coartadas,
quién sino ella ha encendido este fuego.

Pronóstico – José Manuel Caballero Bonald

En ese incauto instante que antecede
al olvido, ¿qué ocurre
por las densas cavernas
de la imaginación, dónde termina
la lenta luminaria de los años
y comienza el vacío
a ocupar las rendijas remotas del recuerdo?

Tantas noches en blanco, tanta
fugacidad sobrevenida, tanta aplazada
lucidez, ¿de qué han servido?

Oh memorial de nadie, oh tentación
de desandar el tiempo cuando ya no subsisten
sino tercas opciones a rescindir la vida.

Trigesimoctava variación – Álvaro Pombo

El alba es un laúd lejano
El cielo es una gaviota imaginada
E imaginado es todo hasta el olvido

No hay más acá que sirva de paréntesis
Ni más allá que sirva de horizonte
Imaginado es todo hasta la muerte

E imaginé tu amor que no existía
E imaginé que imaginé tu amor que no existía
E imaginé que imaginé que imaginé tu amor que no existía

El olvido y la muerte fueron reales sin embargo

Variaciones (1977)

5436 – Álvaro Pombo

Fingí abrir la cancela
Y se abrió la cancela
El parque dibujado al fondo

Se ve la fuente apoyada en el crepúsculo
Hundidas las mejillas
Desdentada y postiza

Carne desmoronada en el confuso
Reino

Del invierno desunido
Esmeralda voluble
De tus labios abandonados

Me equivoqué hice trampa
Los dioses se ríen de los viejos
He muerto civilmente

Protocolos (1973)

Un principio de nieve… – Álvaro Pombo

Un principio de nieve
al final de la tarde
es la nieve del todo
que ha venido a buscarte

La lana de tu gorro
acaricio al mirarte
Vienes y no has venido
Llegas sin avisarme

Entrelazo tus dedos
que abrigaban los guantes
Recuerdo los paseos
que nunca dimos antes
los que nunca daremos

El viento atravesado 
arrebata el romance

Ah la estufa encendida
Laurel cabeceante
Todo sucede ahora
Y no ha venido nadie

Los enunciados protocolarios (2009)

El reloj y la muerte – Francisco Brines

Lento voy con la tarde
meditando un recuerdo
de mi vida, ya sólo
y para siempre mío.

Y en el ciprés, que es muerte,
reclino el cuerpo, miro
la superficie blanca
de los muros, y sueño.

El sol da en la varilla
de hierro, y una sombra
señala en la pared,
lentamente la mueve.

Cierro los ojos. Llega
la brisa, gira las hojas,
roza mis sienes. Abro
nuevamente los ojos.

En la pared anida
la tarde oscura. Nada
visible late, rueda.
Callan el mar y el campo.

Muy despacio se mueve
el corazón, señala
las horas de la noche.
Lucen altas estrellas.

Vive por él un muerto
que ya no tiene rostro;
bajo la tierra yace,
como el vivo, esperando.