Esta tarde llueve, como nunca; y no
tengo ganas de vivir, corazón.
Esta tarde es dulce. ¿Por qué no ha de ser?
Viste gracia y pena; viste de mujer.
Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo
las cavernas crueles de mi ingratitud;
mi bloque de hielo sobre su amapola,
más fuerte que su "¡NO seas así!"
Mis violentas flores negras; y la bárbara
y enorme pedrada; y el trecho glacial.
Y pondrá el silencio de su dignidad
con óleos quemantes el punto final.
Por eso esta tarde, como nunca, voy
con este buho, con este corazón.
Y otras pasan; y viéndome tan triste,
toman un poquito de ti
en la abrupta arruga de mi hondo dolor.
Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no
tengo ganas de vivir, corazón!
EL ÉXTASIS – Paul Éluard
Estoy delante de este paisaje femenino
Como un niño frente al fuego
Sonriendo vagamente los ojos en lágrimas
Frente a este paisaje que mueve todo en mí
Que empaña los espejos que aclara los espejos
Con dos cuerpos desnudos opuestas estaciones
Tengo tantas razones para perderme
Sobre esta tierra sin caminos
Bajo este cielo sin horizonte
Hermosas razones que ignoraba ayer
Y que no olvidaré jamás
Miradas hermosas como llaves hijas de sí mismas
Paisaje donde es mía la naturaleza
Delante del fuego el primer fuego
Buena razón central
Estrella identificada
Y sobre la tierra y bajo el cielo fuera de mi corazón y en él
Segundo brote primera hoja verde
Que el mar cubre con sus alas
Y al fin la luz que surge de nosotros
Estoy delante de este paisaje femenino
Como una rama en el fuego.
Ecos – Ana Luisa Amaral
En voz alta, ensayé tu nombre:
la palabra se quebró
Ni eco ínfimo en esta habitación
casi vacío de mobiliario
Casi un tiempo de vida durmiendo
a tu lado y el desapego es esto:
un eco ausente, una ausencia de nombre
repitiéndose
Saber que nunca más: reducida
a una esquina de esta larga cama,
el calor sofocante
En lugar de: mi pie izquierdo
cruzado al lado izquierdo
de esta cama
Tu nombre en un suelo
no de saudades
Arenas Movedizas – Julia Santibáñez
Nadie te lo dice, pero un día aprendes: en el juego del instinto, cuanto menos quieres hundirte, por salvarte más te hundes.
Postal de Budapest – Luz Mary Giraldo
Es otoño en Budapest
y caen serenas las hojas de los árboles.
Cae el silencio entre muros y puertas:
las gitanas leen las líneas de la vida
los gitanos las sombras en la mano.
Otoño en el centro del parque
Liszt es música y pasea.
Son las cuatro estaciones entre puentes y muros:
en las ruinas canta un pájaro
sonámbulo.
Vacío – Elvio Romero
Doblé lo que era nuestro. Ciertamente
te amé como a ninguna. Destruí cuanto
amaba. Un sueño malo
-de rencores antiguos- oscureció mis frondas.
Titiritero falso, solté todos los hilos que me unían
al eco fiel de tu alma, a tu secreto encanto;
mal leñador, talé ramajes vanos con inútiles golpes;
tiré abajo la casa con la antigua violencia de mi gente
y la perdí, torcí el sendero y lo dejé en la arena
como una carta triste que se arroja en un cesto.
Como a ninguna, digo. Un alevoso
viento amargo ha soplado. Esto es el fin
de un largo viaje al esplendor de un beso.
Doblé lo que era nuestro.
Palabras – Mariluz Escribano
Con esta claridad del frío
con que algunas palabras envejecen,
dejando los espacios del silencio
en relojes de arena,
las soledades llegan y se instalan
en las conversaciones,
en las calles heridas por las sombras
donde las gentes, mudas,
ni se conocen ni se nombran
y acomodan sus pasos
a las prisas del agua.
Igual que las palabras envejecen,
la soledad nos pisa los talones.
Crónica primera – Olga Novo
De como fui cuarto creciente
y llegué aquí descalza entre laureles
de cómo fluí por demoras de cuerpos
desvariada
de como noté envuelta en los helechos de los proscritos
y de cómo la ocupación dos equinoccios.
De cómo crecí del robledal
de cómo fui capaz de tanta barcarola
y de cómo concebí la revolución en nuestros vientres.
Y es que yo soy a la vida
lo que la lava al volcán.
Castigos – Rafael Alberti
Es cuando golfos y bahías de sangre,
coagulados de astros difuntos y vengativos,
inundan los sueños.
Cuando golfos y bahías de sangre
atropellan la navegación de los lechos
y a la diestra del mundo muere olvidado un ángel.
Cuando saben a azufre los vientos
y las bocas nocturnas a hueso, vidrio y alambre.
Oídme.
Yo no sabía que las puertas cambiaban de sitio,
que las almas podían ruborizarse de sus cuerpos,
ni que al final de un túnel la luz traía la muerte.
Oídme aún.
Quieren huir los que duermen.
Pero esas tumbas del mar no son fijas,
esas tumbas que se abren por abandono y cansancio del cielo no son estables,
y las albas tropiezan con rostros desfigurados.
Oíd aún. Más todavía.
Hay noches en que las horas se hacen de piedra en los espacios,
en las venas no andan
y los silencios yerguen siglos y dioses futuros.
Un relámpago baraja las lenguas y trastorna las palabras.
Pensad en las esferas derruidas,
en las órbitas secas de los hombres deshabitados,
en los milenios mudos.
Más, más todavía. Oídme.
Se ve que los cuerpos no están en donde estaban,
que la luna se enfría de ser mirada
y que el llanto de un niño deforma las constelaciones.
Cielos enmohecidos nos oxidan las frentes desiertas,
donde cada minuto sepulta su cadáver sin nombre.
Oídme, oídme por último.
Porque siempre hay un último posterior a la caída de los páramos,
al advenimiento del frío en los sueños que se descuidan,
a los derrumbos de la muerte sobre el esqueleto de la nada.
No Sabéis Lo Que Es El Amor (Una Tarde Con Charles Bukowski) – Raymond Carver
No sabéis lo que es el amor dijo Bukowski
Tengo 51 años miradme
estoy enamorado de esa piba
Piqué el anzuelo pero ella también está colgada
así que perfecto tío así debe ser
Me llevan en la sangre y no pueden echarme
lo intentan todo para apartarse de mí
pero acaban volviendo
Todas vuelven excepto
una a la que dejé plantada
Lloré por ella
pero aquellos días lloraba por todo
No me paséis un peta de esos
luego me vuelvo insoportable
Podría quedarme aquí sentado
bebiendo cerveza con vosotros toda la noche
Podría beberme diez latas de esta cerveza
y sería como agua
pero no me paséis un peta tíos
os echaré por la ventana
tiraré a todo el mundo por la ventana
ya lo he hecho
Pero no sabéis lo que es el amor
No lo sabéis porque nunca
habéis estado enamorados así de simple
Conseguí a esta piba es maravillosa
me llama Bukowski
Dice Bukowski con esa voz suave
y yo digo Qué
No sabéis lo que es el amor
Os lo estoy diciendo
pero no me escucháis
Ninguno de vosotros lo reconocería
si subiera a esta habitación
y os diera por el culo
Siempre pensé que las lecturas de poesía son una claudicación
Mirad tengo 51 años y mucho andado
Sé que son una claudicación
pero me digo Bukowski
pasar hambre es peor que rendirse
así que vas y nada es como debería ser
Aquel tipo cómo se llamaba Galway Kinnel
He visto su foto en una revista
Tiene buena pinta
pero es profesor
Cristo podéis creéroslo
Resulta que vosotros también
ya os estoy insultando
No, no le he escuchado
ni he oído nada de él
Termitas todos ellos
Puede que sea yo ya no leo mucho
pero esos tipos que se hacen
un nombre con cinco o seis libros
termitas
Bukowski dice
por qué escuchas música clásica todo el día
No sabéis cómo lo dice
Bukowski por qué escuchas música clásica todo el día
Os sorprende no
nunca pensaríais que un bruto bastardo como yo
pudiera escuchar música clásica todo el día
Brahms Rachmaninoff Bartók Telemann
Mierda no podría escribir aquí si no
Demasiado silencio demasiados árboles
Me gusta la ciudad ése es mi sitio
Pongo música clásica cada mañana
y me siento frente a la máquina de escribir
enciendo un cigarrillo como éste y lo fumo
y me digo Bukowski eres un hombre con suerte
Bukowski has pasado por todo
y ahora eres un hombre con suerte
y el humo azul flota sobre la mesa
y miro por la ventana la Avenida Delongpre
y veo a la gente subir y bajar por la acera
y echo una calada así
y dejo el cigarrillo en el cenicero
y respiro profundamente
y comienzo a escribir
Bukowski así es la vida me digo
está bien ser pobre está bien tener hemorroides
está bien enamorarse
Pero no sabéis lo que es
No sabéis lo que es estar enamorado
Si pudierais verla sabríais de lo que hablo
Pensaba que me acostaba con alguien aquí arriba
lo sabía
me dijo que lo sabía
Mierda tengo 51 años y ella 25
estamos enamorados y está celosa
Jesús es maravilloso
me dijo que me sacaría los ojos si me tiraba a alguien
aquí arriba
Eso es amor
Qué sabéis vosotros de eso
Dejadme deciros algo
he encontrado en la cárcel tipos con más estilo
que la gente que merodea por la universidad
y acude a lecturas de poesía
Sanguijuelas que van a ver
si el poeta lleva los calcetines sucios
o si le huele el sobaco
Creedme no les decepcionaré
Pero quiero que no olvidéis esto
esta noche sólo hay un poeta en esta habitación
sólo un poeta esta noche en la ciudad
puede que sólo un verdadero poeta en este país esta noche
y ése soy yo
Qué sabéis vosotros de la vida
Que sabéis de nada
A quién de los que estáis aquí han echado del trabajo
o le ha dejado su piba
o la ha dejado él
Me echaron de Sears and Roebuck cinco veces
Me echaban y luego me volvían a contratar
Fui chico de almacén para ellos cuando tenía 35
y luego me echaron por meter nenas dentro
Yo sé de que va eso estuve ahí
Tengo 51 años y estoy enamorado
Esta pibita dice
Bukowski
y yo digo Qué y ella dice
estás lleno de mierda
y yo digo tú sí que me entiendes cariño
Ella es la única en el mundo
hombre o mujer
por quien dejaría esto
Pero no sabéis lo que es el amor
Todas vuelven al final
todas ellas
excepto la que os dije
una que dejé plantada
Estuvimos siete años juntos
Bebíamos mucho
Veo un par de copistas en esta habitación pero
no veo a ningún poeta
No me sorprende
Tienes que haber estado enamorado para escribir poesía
y vosotros no sabéis lo que es estar enamorado
ése es el problema
Dadme un poco de esa mierda
Bueno no hace frío bien
está bien hace agradable
así que sigamos este circo en la calle
Ya sé lo que dije pero cataré sólo uno
Este parece bueno
Venga vamos entonces dame éste para recuperarme
Que más tarde nadie se quede cerca
de una ventana abierta